En la parte posterior de la Casa Museo se encuentra uno de los espacios más mágicos y sobrecogedores del Haras Santa Amelia: el Bosque de Sequoias. Estas imponentes especies, originarias de América del Norte, fueron plantadas hace más de 120 años y forman un círculo perfecto. Compitiendo por la luz solar, las que están más cercanas crecen finas y altas, como columnas vivas. En cambio, las que están más alejadas desarrollan troncos más anchos, imponentes y de menor altura.
Este diseño natural no fue al azar. Las sequoias fueron plantadas con intención estética y simbólica, para crear un espacio sagrado, silencioso y majestuoso, ideal para paseos contemplativos, fotografía, caminatas lentas e incluso meditaciones privadas. Su sombra densa y aroma a resina antigua lo convierten en un verdadero santuario.





