El Centro Ecuestre de Haras Santa Amelia fue creado con una visión integral: ser un espacio para el aprendizaje ecuestre, la recreación responsable y el bienestar emocional. En él se desarrollan clases de equitación tanto para principiantes como avanzados, además de cabalgatas, paseos en coche y en carritos eléctricos que permiten recorrer el campo sin prisa.
Especialmente relevante es su rol comunitario: en alianza con el CESFAM de Yenequén, se ofrece equinoterapia gratuita a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), así como a familias de la Agrupación Camino21 (síndrome de Down). Este enfoque inclusivo es parte del compromiso del Haras con su territorio y su gente.
Las pesebreras restauradas mantienen vivo el legado ecuestre, ofreciendo cuidado especializado a los caballos. Este es un lugar donde se enseña a montar, pero también a respetar, observar y sentir.